
A menudo pensamos que para comprar un departamento necesitamos un sueldo de gerente o haber ganado la lotería. Esa idea de que “solo los millonarios compran propiedades” es uno de los mitos más grandes del mercado inmobiliario.
La realidad es que la gran mayoría de las personas no compra sola. Aquí es donde entra en juego una herramienta financiera clave: la complementación de renta.
En palabras simples, es unir tu capacidad de pago con la de otra persona. Al hacerlo, el banco no te evalúa solo a ti, sino a ambos como una unidad financiera.
El cálculo es sencillo: Si tú ganas $1.000.000 y tu pareja o un familiar gana $1.000.000, para el banco ustedes son un “cliente” que percibe $2.000.000. Esto aumenta drásticamente las posibilidades de aprobación y el monto total del crédito.
No estás limitado a una sola opción. Dependiendo de la institución financiera, los lazos pueden ser:
Antes de darles el visto bueno, el banco revisará dos puntos críticos en ambos solicitantes:
Es importante ser transparentes: al complementar renta, ambos se convierten en codeudores solidarios. Esto significa que ambos son legalmente responsables del pago total de la deuda. Si uno no puede pagar, el otro debe responder. Por eso, elegir a tu “partner” inmobiliario es una decisión de confianza mutua.
Si tienes dudas sobre si tu renta y la de tu acompañante son suficientes, nuestro equipo está listo para asesorarte, evaluar tu caso y guiarte paso a paso.
¿Están listos para dar el paso? ¡Hablemos y descubran hasta dónde pueden llegar juntos!